
Health reforms in Latin America and the Caribbean
Más datosEl sistema de salud de Costa Rica, de carácter predominantemente público y organizado bajo el Sistema Nacional de Salud, ha alcanzado logros relevantes en cobertura y resultados en salud; no obstante, enfrenta desafíos persistentes asociados a las listas y los tiempos de espera para la atención especializada. Pese al avance sostenido hacia la universalidad, aproximadamente el 10% de la población (más en zonas rurales) carece de seguro de salud, con brechas en el acceso efectivo. Entre 2019 y 2024, los registros de la Caja Costarricense de Seguro Social muestran incrementos sustanciales en las personas en espera de procedimientos ambulatorios, quirúrgicos y consultas externas, así como aumentos significativos en los tiempos de espera. Esta situación contrasta con la existencia de capacidad instalada subutilizada durante la jornada ordinaria, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad y la coherencia de las estrategias centradas en jornadas extraordinarias como principal respuesta institucional. El artículo desarrolla una propuesta teórica para el abordaje de las listas de espera que incorpora de manera explícita los principios de equidad, derechos humanos, ética y justicia distributiva. Desde esta perspectiva, las listas de espera se conciben como un problema de justicia social que afecta de manera desproporcionada a poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad. Asimismo, se revisan los enfoques económicos y se concluye que la reducción sostenible de las listas y los tiempos de espera exige un enfoque sistémico, transparente y éticamente fundamentado.
Costa Rica's health system, which is predominantly public and organized under the National Health System, has achieved significant progress in health coverage and outcomes. Nevertheless, it continues to face persistent challenges related to waiting lists and waiting times for specialized care. Despite sustained progress toward universal coverage, approximately 10% of the population —particularly in rural areas— remains uninsured, resulting in gaps in effective access to healthcare services. Between 2019 and 2024, records from the Costa Rican Social Security Fund (Caja Costarricense de Seguro Social) show substantial increases in the number of individuals awaiting outpatient procedures, surgical interventions, and specialist consultations, as well as significant rises in waiting times. This situation contrasts with the existence of underutilized installed capacity during regular working hours, raising questions about the effectiveness and coherence of strategies that rely primarily on overtime sessions as the main institutional response. This article develops a theoretical framework for addressing waiting lists that explicitly incorporates the principles of equity, human rights, ethics, and distributive justice. From this perspective, waiting lists are understood as a social justice issue that disproportionately affects populations in situations of greater vulnerability. The article also reviews economic approaches to the problem and concludes that the sustainable reduction of waiting lists and waiting times requires a systemic, transparent, and ethically grounded approach.
El sistema de salud de Costa Rica es público y se organiza en el Sistema Nacional de Salud, que articula a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y al Ministerio de Salud. La CCSS administra el Seguro de Salud y el de Invalidez, Vejez y Muerte, y presta los servicios mientras que el Ministerio ejerce la rectoría sanitaria. En el financiamiento ha prevalecido el modelo tripartito. Aunque el avance hacia la cobertura universal ha sido sostenido, persiste población sin seguro. La Encuesta Nacional de Hogares 2024 reporta que el 10% de las personas del ámbito nacional no cuenta con seguro de salud, proporción que aumenta al 11% en zonas rurales1.
La provisión se estructura en tres redes integradas según el territorio y la capacidad resolutiva, organizadas en clínicas y hospitales periféricos, regionales y nacionales. Los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud son la puerta de entrada y enlace con las comunidades. El sector privado se concentra en la Gran Área Metropolitana y se financia fundamentalmente con gasto de bolsillo. El gasto público aporta el 70% del gasto total en salud. Antes de la pandemia, el país registraba una esperanza de vida cercana a los 80 años y una baja mortalidad evitable. Sin embargo, las listas de espera evidencian brechas entre demanda y capacidad de respuesta.
Aproximación metodológicaDesarrollo de un marco conceptual orientado por el esquema de los determinantes sociales de la salud en un modelo previamente elaborado para abordar las listas y los tiempos de espera. El modelo se elaboró tras una revisión bibliográfica en bases indexadas (SciELO y PubMed) y literatura gris, orientado a sistematizar marcos tradicionales y enfoques sistémicos en América Latina. Además, se efectuaron cinco sesiones virtuales con expertos de la región; una de las sesiones se orientó a la validación del modelo, con énfasis en fortalecer la coherencia y la aplicabilidad.
Los datos cuantitativos fueron provistos por la Unidad Técnica de Listas de Espera de la CCSS, sobre los tiempos y las listas de espera de patologías y procedimientos más frecuentes de 2019 a 2024. La información sobre listas de espera utilizada en el estudio fue cedida bajo los criterios de confidencialidad previstos en la Ley 9234 por la autoridad correspondiente de la CCSS. Esta información contribuye a contextualizar el fenómeno y presentar el modelo propuesto.
La investigación, así como la custodia de la información y la gestión de la confidencialidad, se realizó siguiendo lo dispuesto en la Ley Reguladora de la Investigación Biomédica de Costa Rica N.° 9234.
Caracterización de las personas en listas de esperaSegún datos de la Unidad Técnica de Listas de Espera, entre 2019 y 2024 las personas en listas de espera para procedimientos ambulatorios aumentaron de 438.599 a 695.328 (58,5%) y en la lista quirúrgica de 121.270 a 185.845 (53,2%); los pacientes en consulta externa especializada pasaron de 255.672 en 2019 a 322.901 en 2024 (37%). Los tiempos de espera también mostraron incrementos sustanciales: en procedimientos ambulatorios crecieron un 50% entre 2020 y 2024, y en quirúrgicos un 26% (tabla 1).
Perfil de los tiempos de espera en Costa Rica, según consulta externa especializada, procedimientos ambulatorios y quirúrgicos
| Tiempo de espera (días) 2024a | Tasa de variación 2024-2020 | ||
|---|---|---|---|
| Lista de espera para atención en especialidades de consulta externab | 466 | 13% | |
| Sexo | Hombres | 482 | 12% |
| Mujeres | 454 | 13% | |
| Indefinido | 375 | 292% | |
| Intersexo | 398 | ND | |
| Provinciac | San José | 410 | 29% |
| Alajuela | 655 | 16% | |
| Cartago | 380 | –29% | |
| Heredia | 481 | 14% | |
| Guanacaste | 418 | 25% | |
| Puntarenas | 262 | 2% | |
| Limón | 500 | 212% | |
| Edad hombres, años | 0-6 | 310 | 30% |
| 7-14 | 398 | 24% | |
| 15-24 | 521 | 21% | |
| 25-44 | 519 | 1% | |
| 45-65 | 504 | 11% | |
| 66-75 | 505 | 14% | |
| 75 y más | 481 | 19% | |
| Edad mujeres, años | 0-6 | 343 | 31% |
| 7-14 | 428 | 26% | |
| 15-24 | 430 | 25% | |
| 25-44 | 435 | 14% | |
| 45-65 | 470 | 9% | |
| 66-75 | 486 | 9% | |
| 75 y más | 465 | 16% | |
| Edad (indefinido) intersexo, años | 7-14 | 275 | 187% |
| 25-44 | 475 | 332% | |
| 25-44 | 398 | ND | |
| Procedimientos médicos ambulatorios | 137 | 50% | |
| Cardiología | 138 | 54% | |
| Fisiatría | 128 | 140% | |
| Gastroenterología | 185 | 124% | |
| Ginecología | 81 | 46% | |
| Medicina nuclear | 214 | 10% | |
| Neumología | 45 | 34% | |
| Neurología | 54 | 117% | |
| Otorrinolaringología | 191 | –6% | |
| Radiología e imágenes médicas | 140 | 37% | |
| Urología | 101 | 18% | |
| Vascular periférico | 13 | ND | |
| Procedimientos quirúrgicos | 424 | 26% | |
| Procedimientos e intervenciones, no clasificados en otra parte | 473 | 108% | |
| Operaciones sobre el sistema nervioso | 457 | 36% | |
| Operaciones sobre el sistema endocrino | 522 | 81% | |
| Operaciones sobre el ojo | 194 | -20% | |
| Operaciones sobre el oído | 552 | 73% | |
| Operaciones sobre la nariz, la boca y la faringe | 481 | 63% | |
| Operaciones sobre el aparato respiratorio | 445 | 63% | |
| Operaciones sobre el aparato cardiovascular | 446 | 77% | |
| Operaciones sobre el sistema hemático y linfático | 452 | 73% | |
| Operaciones sobre el aparato digestivo | 500 | 77% | |
| Operaciones sobre el aparato urinario | 517 | 41% | |
| Operaciones sobre los órganos genitales masculinos | 377 | 33% | |
| Operaciones sobre los órganos genitales femeninos | 302 | 44% | |
| Procedimientos obstétricos | 460 | 90% | |
| Operaciones sobre el aparato musculoesquelético | 593 | 29% | |
| Operaciones sobre el aparato tegumentario | 428 | 41% | |
| Otros procedimientos | 478 | –41% | |
| Sin especificar | 503 | –42% | |
La priorización se realiza a partir del criterio del médico tratante del servicio que excede la disponibilidad inmediata de la red, siempre que la condición permita demorar sin riesgo vital. El ingreso está normado institucionalmente. El especialista tratante registra la indicación y la prioridad en el Expediente Único en Salud (EDUS/ARCA) para casos quirúrgicos.
En la práctica esto significa que, cuando el médico genera la referencia a lista de espera, debe consignar la información clínica pertinente y asignar un nivel de prioridad. En resumen, los criterios de ingreso son: 1) indicación formal y aceptación del paciente, 2) imposibilidad de atención inmediata por limitaciones de capacidad instalada, 3) estabilidad clínica que permita diferir sin riesgo vital, y 4) registro en EDUS con asignación de prioridad clínica.
El modelo excluye procedimientos con vías propias de gestión, como trasplantes de órganos y técnicas de reproducción humana asistida, regidos por normativas internacionales. En comparación, lo implementado en la CCSS mantiene una relación débil con los modelos analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que equilibran necesidad clínica y equidad temporal, incorporando criterios como gravedad, urgencia, tiempo de espera y equidad, y factores sociales como impacto laboral, rol de cuido y efecto familiar2,3.
Capacidad instalada de la CCSSPara el abordaje de las listas de espera, la CCSS implementa jornadas de producción, entendidas como «sesiones de trabajo extraordinarias implementadas para aumentar la capacidad de atención más allá de la jornada ordinaria, con el fin de reducir las listas de espera». Sin embargo, el porcentaje de utilización de quirófanos en jornada ordinaria es del 63% (fig. 1), mientras el número de pacientes en listas de espera creció un 7% en promedio anual, lo que genera interrogantes sobre la existencia de un enfoque sistémico en la gestión de las listas y los tiempos de espera.
Número de asegurados en lista de espera quirúrgica y porcentaje de utilización del quirófano en jornada ordinaria. Caja Costarricense de Seguro Social, 2019-2024. Datos al 17 de noviembre de 2025. Se consideran solo cirugías realizadas en jornada ordinaria (lunes a jueves de 7 a.m. a 4 p.m., y viernes de 7 a.m. a 3 p.m.) e incluye todas las salas que registren producción durante la jornada ordinaria. (Fuente: Caja Costarricense de Seguro Social, Gerencia Médica, Área de Estadística en Salud; 2025.)
Si bien la Ley General de Salud (1974) y el modelo solidario de seguridad social consagran el derecho universal a la atención4, las listas de espera en Costa Rica revelan desigualdades en la efectividad real de ese derecho. El abordaje de las listas de espera que se propone incorpora los principios de equidad, derechos humanos, ética y justicia junto a la gestión de los servicios de salud, donde interactúan las necesidades de atención de la población y la capacidad del sistema para responder a esas necesidades, colocando en el centro la experiencia de espera de las personas que requieren atención.
La equidad en salud y los derechos humanos permiten comprender las listas de espera como un problema de justicia social y no solo como una dificultad técnica. Los estudios realizados en Chile y en España han señalado que las demoras afectan de manera desproporcionada a las mujeres, las personas adultas mayores y los residentes de zonas rurales; desigualdades que se correlacionan con determinantes sociales como educación, género y menores ingresos, evidenciando que la universalidad formal no garantiza la equidad real5,6.
Las decisiones relacionadas con el acceso a los servicios de salud deben ser acordes con la ética y la justicia, ya que implican la naturaleza moral de las decisiones relacionadas con el acceso a los servicios de salud y la experiencia de las personas que esperan atención. Aunque dichas decisiones se presentan como técnicas, implican juicios sobre qué necesidades se atienden primero. En el caso de Costa Rica, la CCSS prioriza la atención según los casos más antiguos, atiende con preferencia a los pacientes clasificados como de prioridad alta según el protocolo técnico, y optimiza los recursos con mecanismos como la depuración de la lista y la derivación en red.
De acuerdo con Rawls7 y Daniels8, las desigualdades solo son aceptables si benefician a quienes se encuentran en peor posición, y son justificables si responden a criterios moralmente defendibles acompañados de procesos de rendición de cuentas. En consecuencia, la priorización debe basarse en transparencia, racionalidad pública y equidad, evitando decisiones discrecionales que generen injusticias estructurales.
Desde una ética institucional, Giannotti et al.9 destacan la necesidad de mecanismos deliberativos que legitimen socialmente las decisiones sobre acceso. Asimismo, la demora injustificada constituye un daño evitable y vulnera el deber de cuidado, lo que vincula esta dimensión con la no maleficencia10. En línea con Sen11, reducir los tiempos de espera es una obligación moral para expandir las capacidades y las libertades reales de las personas.
La figura 2 resume la propuesta desde un enfoque sistémico y centrado en las personas, las familias y las comunidades. El marco entiende las listas y los tiempos de espera como un proceso a lo largo del continuo de atención, que inicia con el ingreso al sistema de salud, continúa con la indicación de la atención y el periodo de espera, y se vincula con el otorgamiento de la atención y el monitoreo. En ese recorrido, la experiencia de espera se ubica en el centro, reconociendo la influencia de los determinantes sociales, las barreras de acceso y cobertura, y la relación entre necesidades de atención y capacidad instalada. Además, el modelo sitúa la gestión de los sistemas y servicios de salud y la planificación estratégica y política como dimensiones que orientan los criterios de priorización y la respuesta.
Aproximaciones económicas a las listas de esperaLas listas de espera se entienden como el resultado de una oferta efectiva insuficiente frente a la demanda. A diferencia de los mercados tradicionales, en el sector salud con aseguramiento los precios no asignan recursos ni equilibran el mercado, por lo que se recurre a otros mecanismos como el racionamiento no basado en el precio (con copagos nulos o bajos, el tiempo funciona como «precio» y la espera disuade demandas menos urgentes), la demanda inducida y la asimetría de información (en este caso los prestadores, con más información que los pacientes, pueden influir en la cantidad de servicios, una situación que en esquemas de pago por servicio puede saturar agendas y alargar listas), y la eficiencia y el pago por valor (la OCDE12 señala que más gasto no siempre reduce esperas, por lo que se priorizan la situación clínica y la depuración activa de datos para asignar recursos donde haya mayor beneficio marginal en salud).
ConclusionesLa integración del enfoque sistémico en la priorización, basado en derechos humanos, ética y justicia, busca incorporar la voz y la experiencia de las personas en espera del servicio. Con ello, también contribuye a la transparencia y a la confianza en el sistema de salud. Este enfoque implica una organización, una gobernanza, una presupuestación y una atención enfocadas en la resolución de las demandas y las necesidades de la población que está en lista de espera. Lo anterior requiere un trabajo articulado entre los diferentes niveles de atención, equipos interdisciplinarios y una gestión operativa con indicadores que permitan no solo una evaluación del desempeño, sino también de la experiencia del paciente.
Por su parte, el aumento de las listas y de los tiempos de espera, relacionados con la disponibilidad de presupuestos extraordinarios, aun con la misma capacidad instalada, apuntan a un comportamiento cíclico que no atiende de manera orgánica ni sostenida las listas de espera. Esto evidencia debilidades en la planificación, la gobernanza y la continuidad operativa, y muestra que las personas carecen de voz, lo que contribuye a una experiencia negativa y al potencial deterioro de su problema de salud, restando legitimidad a las políticas públicas implementadas.
Editor responsable del artículoJosé R. Repullo.
Contribuciones de autoríaM.R. Sáenz Madrigal y C.A. Arce Ramírez concibieron la idea original del trabajo y participaron en su desarrollo conceptual. Todos/as los/las autores/as contribuyeron de forma equivalente al desarrollo del manuscrito, la revisión de la literatura, la interpretación de los hallazgos y la revisión crítica del texto, realizaron aportaciones intelectuales relevantes al trabajo y aprobaron la versión inicialmente enviada a la revista. Tras el fallecimiento de M.R. Sáenz Madrigal, los/las restantes autores/as aprobaron la versión final para su publicación.
FinanciaciónNinguna.
Conflictos de interesesNinguno.











