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Discursos sobre violencia contra la mujer de jóvenes y profesionales en España. Proyecto PositivMasc
Discourses on violence against women by young people and professionals in Spain: PositivMasc project
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Esther Ríos-Alberta,
Autor para correspondencia
estherrialb@gmail.com

Autor para correspondencia.
, Carmen Vives-Casesb,c
a Máster Interuniversitario de Salud Pública, Universidad Miguel Hernández-Universidad de Alicante, Alicante, España
b Departamento de Enfermería Comunitaria, Medicina Preventiva y Salud Pública e Historia de la Ciencia, Universidad de Alicante, Alicante, España
c CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), España
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Tabla 1. Características de la muestra de jóvenes participantes (2019-2020)
Tabla 2. Características de la muestra de profesionales participantes (2019-2020)
Tabla 3. Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «La violencia física como principal imagen percibida de la Violencia contra la Mujer (VCM)» (PositivMasc, 2019-2020)
Tabla 4. Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «Bidireccionalidad de la violencia» (PositivMasc, 2019-2020)
Tabla 5. Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «Responsabilidad social de la Violencia contra la Mujer (VCM)» (PositivMasc, 2019-2020)
Tabla 6. Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «Hombres como agentes clave en la prevención de la Violencia contra la Mujer (VCM)» (PositivMasc, 2019-2020)
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Resumen
Objetivo

Analizar los discursos de jóvenes y profesionales sobre la violencia contra la mujer y explorar las posibles estrategias para su prevención en España.

Método

Estudio cualitativo basado en entrevistas semiestructuradas a 16 jóvenes (18-24 años) y 23 profesionales que trabajan en la prevención de la violencia contra la mujer. Se llevó a cabo un análisis del discurso para identificar los principales repertorios interpretativos.

Resultados

Los cuatro repertorios interpretativos de este estudio reflejan cómo las personas jóvenes perciben la violencia física en el ámbito doméstico como el tipo de violencia contra la mujer más visible. En sus discursos, tanto hombres como mujeres jóvenes describen el carácter bidireccional de la violencia en el ámbito de la pareja. Emerge la alusión a la responsabilidad de los agentes sociales en la perpetuación de la violencia contra la mujer. Por último, las personas jóvenes y profesionales destacan el papel clave de los chicos en la prevención de la violencia contra la mujer.

Conclusiones

La violencia física continúa siendo el principal tipo de violencia percibido por la población joven, pero mayoritariamente las chicas fueron capaces de identificar otras formas de violencia más sutiles y normalizadas. Los agentes sociales tienen una fuerte influencia en el imaginario sobre la violencia contra la mujer de la población joven. Por último, las futuras estrategias contra la violencia contra la mujer deben contar con la participación de los hombres jóvenes desde estrategias comunitarias que trabajen en la promoción de actitudes y relaciones positivas e igualitarias.

Palabras clave:
Mujer maltratada
Adultos jóvenes
Rol profesional
Investigación cualitativa
Abstract
Objective

To analyze the discourses of young people and professionals on violence against women and to explore possible strategies for its prevention in Spain.

Method

Qualitative study based on semi-structured interviews with 16 young people (18–24 years old) and 23 professionals working in violence against women prevention. A discourse analysis was carried out to identify the main interpretative repertoires.

Results

The four interpretative repertoires of this study reflect how young people perceive physical violence in the domestic sphere as the most visible type of violence against women. In their discourses, both young men and women describe the bidirectional nature of intimate partner violence. The allusion to the responsibility of social agents in the perpetuation of violence against women emerges. Finally, young people and professionals emphasize the key role of boys in the prevention of violence against women.

Conclusions

Physical violence continues to be the main type of violence perceived by the young population, but most girls were able to identify other more subtle and normalized forms of violence. Social agents have a strong influence on the imaginary of violence against women in the young population. Finally, future strategies against violence against women must involve young men in community-based strategies that work to promote positive and egalitarian attitudes and relationships.

Keywords:
Battered Women
Young adult
Professional role
Qualitative research
Texto completo
Introducción

La Organización de las Naciones Unidas define la violencia contra la mujer (VCM) como «todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada»1. En España, la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer (2019) indica que un 19,3% de las mujeres de 16 a 24 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja, frente al 14,4% de las mayores de 25 años, mientras que el 46,1% ha sufrido violencia psicológica, frente al 31,9% de las mayores de 25 años2.

La adolescencia y la juventud temprana son etapas cruciales en la formación de creencias sobre el amor, los modelos afectivos y los roles de género3. Estas creencias interiorizadas en la población joven moldean sus actitudes y respuestas ante la VCM4.

Los estudios señalan que, en los últimos años, se ha producido un aumento de actitudes de rechazo hacia el sexismo y la VCM en la adolescencia y la juventud5,6. Sin embargo, algunos estudios sugieren que la tolerancia y la justificación de la VCM es mayor entre los chicos que entre las chicas6,7. Una reciente revisión pone de manifiesto algunas ambivalencias en los discursos de los chicos: aunque dicen que no toleran la VCM, la excusan y justifican en situaciones concretas8.

Respecto a la comprensión de la VCM, la violencia física contra la mujer en el ámbito de la pareja es identificada de manera generalizada por chicos y chicas6,7,8, mientras que la psicológica (como control o celos) y la sexual no son reconocidas como tales6-9. En este sentido, la población joven tiende a normalizar y minimizar las consecuencias de la VCM8,9.

Los discursos de la población joven nos permiten aproximarnos a su percepción sobre la VCM y las respuestas existentes10. Los estudios previos han abordado este tema desde la perspectiva de la población universitaria7,11; en este estudio, se amplía a una muestra más diversa de jóvenes. Otros estudios se han limitado a analizar los discursos de la población joven sobre la violencia en la pareja o el noviazgo12,13; en este estudio, se aborda desde el concepto de VCM, que incluye más formas de violencia, incluida la violencia en la pareja1. También resulta interesante integrar la perspectiva de profesionales que se dedican a la prevención de la VCM, ya que su conocimiento y experiencia tienen un papel fundamental en el desarrollo y la efectividad de los programas de prevención de la VCM14.

El objetivo de este estudio fue analizar los discursos de jóvenes y profesionales sobre la VCM, y explorar desde su perspectiva posibles estrategias para su prevención en España.

Método

El estudio se enmarca en el proyecto europeo PositivMasc sobre VCM y masculinidades en la población joven15. Se trata de un estudio exploratorio con metodología cualitativa, basado en entrevistas semiestructuradas realizadas entre octubre de 2019 y febrero de 2020, en Alicante y Madrid.

Se conformó una muestra de 16 jóvenes (8 hombres y 8 mujeres) de entre 18 y 24 años (Tabla 1). Se utilizó el muestreo teórico intencionado16 siguiendo los criterios de edad, sexo, nivel educativo y participación en activismo feminista. También participaron 23 profesionales (13 mujeres y 10 hombres) que trabajan en el ámbito de la prevención de la VCM en España, de las áreas de trabajo social (2), psicología (2), política (4), educación (4), activismo feminista y LGBTQ (3), y masculinidades (7). Se conformó una muestra intencionada16 a través del contacto directo con organizaciones involucradas en la prevención de la VCM en jóvenes, procurando obtener una representación de diversos ámbitos de intervención y toma de decisiones (Tabla 2). Además, se utilizó la técnica de bola de nieve16, en la que las personas entrevistadas proporcionaron otros contactos significativos sobre el terreno. El número final de entrevistas se determinó al alcanzar la saturación de información.

Tabla 1.

Características de la muestra de jóvenes participantes (2019-2020)

Entrevista  Sexo  Edad (años)  Nivel de estudios  Activismo 
E.1  Mujer  29  Grado universitario  Sí 
E. 2  Hombre  23  Máster universitario  Sí 
E.3  Hombre  24  Grado universitario  No 
E.4  Hombre  24  Máster universitario  No 
E.5  Mujer  18  Bachillerato  No 
E.6  Mujer  20  Grado universitario  No 
E.7  Hombre  21  Formación profesional  Sí 
E.8  Hombre  23  Formación profesional  No 
E.9  Hombre  22  Formación profesional  No 
E.10  Hombre  Máster universitario  Sí 
E.11  Hombre  23  Máster universitario  Sí 
E.12  Mujer  24  Máster universitario  Sí 
E.13  Mujer  20  Grado universitario  No 
E.14  Mujer  18  Bachillerato  No 
E.15  Mujer  24  Grado universitario  No 
E.16  Mujer  24  Formación profesional  No 
Tabla 2.

Características de la muestra de profesionales participantes (2019-2020)

Tipo de organización  Ámbito  Rol profesional 
Organizaciones gubernamentalesViolencia contra la mujer  2 responsables políticas y 2 responsables políticos1 coordinadora de proyectos2 gestores sistema VioGena 
Nuevas masculinidades  1 médico e investigador 
Organizaciones no gubernamentales(asociaciones y fundaciones)Activismo feminista y prevención de la violencia contra la mujer  2 educadoras comunitarias y 2 educadores comunitarios3 coordinadoras de proyectos 
Nuevas masculinidades  2 educadores comunitarios2 coordinadores de proyectos1 terapeuta ocupacional1 investigadora 
Activismo LGTBIb  1 psicólogo y 1 psicóloga1 coordinador de proyectos 
a

VioGen: Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género.

b

LGTBI: colectivo de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales.

Las entrevistas se realizaron cara a cara y tuvieron una duración de 60 minutos. Fueron realizadas por dos miembros del equipo de investigación sin vinculación previa con las personas participantes. Las realizaron un hombre y una mujer que entrevistaron a participantes de su mismo sexo.

Se desarrolló una guía de entrevistas (véase Apéndice online) de forma conjunta entre las personas investigadoras del equipo PositivMasc con experiencia en VCM y género en diferentes países. Además, una primera versión de esta guía fue revisada por jóvenes y profesionales que conformaron los grupos asesores de los diferentes equipos de investigación. En este estudio se analiza la información relativa a las cuestiones sobre cómo percibe la población joven el término VCM, qué actos o comportamientos asocian al término y a quiénes identifican como los principales responsables. Además, a todas las personas participantes se les preguntó por posibles propuestas de prevención de la VCM y el papel que las personas jóvenes pueden desempeñar en la prevención.

Las entrevistas, grabadas y transcritas, fueron importadas al software Atlas.ti 7.5.18. Se aplicó el enfoque del análisis crítico del discurso17 para encontrar las posiciones discursivas dominantes frente a las posiciones minoritarias de la población joven ante la VCM, así como contrastar e identificar similitudes y diferencias en función de las características sociodemográficas. Además, los discursos dominantes obtenidos se contrastan con las percepciones y las experiencias que los/las profesionales que trabajan en la prevención de la VCM tienen sobre el colectivo joven.

Se inició el análisis con un proceso de codificación abierta e inductiva tras la lectura detenida de las transcripciones. Después, los códigos fueron agrupados por su similitud en categorías, y por último fueron definidos los repertorios interpretativos, que reflejan las principales actitudes y opiniones que emergen de los discursos. El proceso descrito fue cíclico, revisando y realizando cambios en los códigos y las categorías durante el mismo.

En este artículo se incluye toda la información necesaria para sustentar los resultados obtenidos.

Consideraciones éticas

Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas participantes. Para garantizar la confidencialidad se suprimieron los nombres. Además, se siguieron las pautas éticas de la Organización Mundial de la Salud para realizar investigaciones sobre VCM18. El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de Alicante (UA-2019-04-15).

Resultados

Del análisis de las entrevistas emergieron cuatro repertorios interpretativos: 1) la violencia física como principal imagen percibida; 2) bidireccionalidad de la violencia; 3) responsabilidad social de la VCM, y 4) los hombres como agentes clave en la prevención de la VCM.

Violencia física como principal imagen percibida

Este repertorio interpretativo muestra que la violencia física es la primera imagen de VCM que viene a la mente de los chicos y las chicas, sin encontrar diferencias en función del sexo y del nivel educativo. Se alude a las formas de maltrato directo, tanto a las agresiones físicas (golpes o empujones) como a la violencia verbal (insultos, gritos). Sin embargo, se encuentran diferencias entre ambos sexos al reconocer otras formas de violencia. Mientras en el imaginario de los chicos están presentes las formas más extremas y graves de VCM, tales como agresiones sexuales y feminicidios, las chicas, que mayoritariamente tienen nivel de estudios universitario, identifican formas de violencias sutiles y cotidianas, consideradas menos visibles (Tabla 3). No obstante, un discurso minoritario entre los chicos involucrados en activismo feminista también menciona formas de violencia indirecta y sutil.

Tabla 3.

Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «La violencia física como principal imagen percibida de la Violencia contra la Mujer (VCM)» (PositivMasc, 2019-2020)

Violencia física y verbal como principales formas de VCM«Un hombre pegando a una mujer… insultando a una mujer» (E.6, chica, 20 años) 
«En violación, en agresión física: en patadas, en puñetazos, en tortas» (E.4, chico, 24 años) 
«Verbal, incluso también física, el maltrato de pegarte, humillarte» (E.5, chica, 18 años) 
«Los gritos a mí también me parecen violentos, como tal» (E.9, chico, 22 años) 
«Es como que hasta que no hay un golpe, no se tiene como el concepto de “hay un problema”» (E.23, mujer ámbito del activismo LGTBIa
«No se tiene en cuenta toda la variable invisible de esta violencia, que es la cultural y la estructural y demás» (E.38, hombre que trabaja en el ámbito nuevas masculinidades) 
Reconocimiento de violencias sutiles o microagresiones«Son cosas sutiles que muchas veces pasan desapercibidas, pero que son igual de violentas» (E.13, chica, 24 años) 
«Desde falta de escucha, falta de cuidados, ocupar espacios, cosificar» (E.11, chico, 23 años) 
«Situaciones incómodas que sufren casi todas las mujeres a diario, a mí me parece violencia en menos medida que pegar, pero al final va calando en la persona» (E.6, chica, 20 años) 
Reconocimiento de la violencia psicológica como VCM«La psicológica puede ser también incluso peor que la física (…) Todo lo que conlleva separarla de sus amigos. De su familia. Aislarlas…Todo eso» (E.3, chico, 24 años) 
«Sé que también hay violencia psicológica e incluso, a veces, no es que sea peor que la física, pero puede dejar secuelas peores» (E.13, mujer, 20 años) 
«Mujeres que yo he conocido, que han sufrido violencia de género, violaciones o cualquier tipo de agresión, me han dicho que la más dura ha sido la psicológica» (E.14, mujer, 20 años) 
Influencia de los medios de comunicación en la representación de la VCM«Los medios le dan visión solo, por ejemplo, cuando matan a una chica, pero no dan visión cuando la agreden por primera vez» (E.6, chica, 20 años) 
«Lo primero que me viene es como los feminicidios, las violaciones (...) Los feminicidios, porque es un poco lo que resalta en las noticias» (E.11, chico, 23 años) 
«Los medios de comunicación, con lo que les han invadido siempre es con la imagen del ojo morado, que claro, si no hay ojo morado, no hay violencia» (E.27, mujer profesional del ámbito del activismo feminista) 
a

LGTBI: colectivo de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales.

La percepción de la violencia psicológica, así como la gravedad de sus consecuencias, son reconocidas por chicos y chicas, pero de forma diferente. Tanto mujeres como hombres identifican el aislamiento y la sumisión de la víctima como la forma más extrema de violencia psicológica. Sin embargo, son mayoritariamente las mujeres, sea cual sea su nivel educativo y activismo, las que dan cuenta de la frecuente exposición y las graves consecuencias que tienen las diferentes formas de violencia psicológica en su grupo de edad (Tabla 3).

Los/las profesionales confirman la dificultad de las personas jóvenes para identificar otros tipos de VCM más allá de la de carácter físico. Destacan la dificultad de los chicos para identificar las formas de violencia psicológica y las violencias sutiles, normalizadas e instauradas socialmente, que a menudo califican como «exageraciones». Coinciden con las personas jóvenes en identificar la influencia que tienen los medios de comunicación en la representación de la violencia física como la más visible. Describen que tanto en las noticias sobre VCM como en las campañas de prevención y concienciación se ha puesto el foco en las imágenes de violencia directa y más extrema (agresiones, asesinatos, violaciones), frente a otro tipo de violencias más sutiles e invisibilizadas. En líneas generales, no se encontraron diferencias en los discursos de mujeres y hombres profesionales (Tabla 3).

Bidireccionalidad de la violencia

Los/las participantes jóvenes, no involucrados en activismo feminista, comprenden el concepto de la VCM específicamente como aquella violencia que se produce dentro del ámbito doméstico y es ejercida por la pareja o expareja. Entre estos/as informantes emerge un repertorio que señala que los hombres también pueden ser víctimas de violencias en el ámbito de la pareja, y le atribuyen la misma gravedad que a la VCM. Este discurso es mayoritario entre las chicas, de diferente nivel educativo, que alude a que la violencia perpetrada por hombres hacia mujeres es la más frecuente y visible, pero que la violencia hacia hombres está más invisibilizada (Tabla 4).

Tabla 4.

Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «Bidireccionalidad de la violencia» (PositivMasc, 2019-2020)

Bidireccionalidad de la violencia en el ámbito de la pareja«El hecho de tener un control en la relación… Yo sinceramente, lo he visto casi de la misma manera, al mismo nivel» (E. 14, chica, 18 años) 
«Una mujer quizás físicamente sea más difícil, porque no tiene tanta fuerza, pero jolín, yo conozco a hombres, y lo he visto en casos, en los que una mujer es capaz de maltratar psicológicamente a un hombre y dejarle, con perdón, hecho mierda». (E.13, chica, 20 años) 
«Eso está mal. Tanto por un lado como por el otro, tanto una mujer a un hombre, o un hombre a una mujer» (E.8, chico, 23 años) 
Desconocimiento del concepto de Violencia contra la Mujer«Hay mucha confusión con el tema porque sí que sigue existiendo el discurso de hombres que sienten que también sus parejas ejercen violencia sobre ellos» (E.22, mujer profesional del ámbito de la prevención de la VCM) 
«No saben ver que violencia de género es una violencia que va contra la mujer por el mero hecho de serlo y que tiene un objetivo» (E.25, hombre profesional del ámbito de la prevención de VCM) 

Más concretamente, los/las chicos/as representan a las mujeres como las principales víctimas de la violencia física, justificando que tienen menor fuerza física que los hombres. Sin embargo, refieren que es habitual que las mujeres utilicen la violencia psicológica mediante formas de manipulación emocional y control hacia el hombre. Justifican sus respuestas con ejemplos reales de hombres de su red de conocidos o amistades que han sufrido violencia psicológica por parte de su pareja femenina (Tabla 4).

En cuanto a los/las profesionales, hacen hincapié en que la juventud todavía no conoce la definición de VCM en su totalidad. Señalan que las personas jóvenes tienen una visión limitada y distorsionada del concepto. Entienden que la violencia puede perpetrarse indiferentemente de un sexo hacia otro, pero no tienen en cuenta la vulnerabilidad de la mujer a sufrir maltrato. Relacionan este hecho con el desconocimiento existente por parte de la población joven sobre la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género.

Responsabilidad social de la VCM

Este repertorio identifica la responsabilidad social de la VCM. En el discurso de las chicas, mayoritariamente con estudios universitarios, y de los chicos involucrados en activismo, se menciona el papel de la educación en la perpetuación de la VCM. Específicamente, las mujeres destacan la influencia que tienen la educación y los valores recibidos en el hogar o en el entorno cercano durante la infancia en los comportamientos violentos de los hombres.

Emerge un discurso minoritario entre los chicos, de diferente nivel educativo y activismo, que reconoce la influencia que tiene la desigualdad estructural de poder y de privilegios entre hombres y mujeres en la perpetración de la VCM (Tabla 5). Esto contrasta con otro discurso, mayoritariamente entre los chicos que no participan en activismo, que apunta al agresor como único responsable de la VCM y alude a los rasgos individuales del agresor (agresividad, ira, celos, inseguridad, etc.).

Tabla 5.

Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «Responsabilidad social de la Violencia contra la Mujer (VCM)» (PositivMasc, 2019-2020)

Responsabilidad de la educación en la perpetuación de la VCM«Viene desde la educación que te han dado hasta los valores que has tenido, lo que has podido ver dentro de tu núcleo familiar o a tu alrededor, incluso en el barrio en el que has vivido, todo te puede influenciar» (E.15, chica, 24 años) 
«Tiene mucho que ver la educación, la educación que te dan en casa, sobre todo, y también los medios en parte, porque los medios…» (E.6, chica, 20 años) 
«Hay un componente del entorno, de la manera en que sea socializado» (E.11, chico, 23 años) 
«Los modelos que ven en su ámbito más cercano. Están viendo que los padres responden a unos roles determinados» (E. 25, mujer profesional del ámbito de la igualdad y VCM) 
Hombres agresores como principales responsables de la VCM«Si, por ejemplo, violan a una mujer, el único problema y el único causante de esa violación ha sido el violador» (E.14, chica, 18 años) 
«Algún tipo de trastorno en plan celos compulsivos o ser necesario controlarlo todo, lleva a eso» (E.3, chico, 24 años) 
«Yo creo que depende de la persona. Si la persona es así, es violenta, pues da igual» (E.8, chico, 23 años) 
«La primera persona responsable es la que ejecuta esa acción, la persona que es violenta de cualquier manera» (E.9, chico, 22 años) 
Responsabilidad a nivel estructural de la VCM«Todo lo que es los macrosistemas, o sea, los sistemas, los medios de comunicación, el sistema de gobierno, la familia, los amigos, los extraoficiales, el ámbito laboral, o sea, en todo» (E.7, chico, 21 años) 
«Mantenemos y queremos seguir manteniendo privilegios» (E. 4, chico, 24 años) 
«Durante la infancia y la adolescencia, somos como esponjas, absorbemos todo lo que ocurre a nuestro alrededor sin ningún tipo de filtro maduro que nos pueda decir esto está bien o esto está mal» (E.24, hombre profesional del ámbito del activismo LGTBIa
a

LGTBI: colectivo de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales.

El colectivo de profesionales describe la infancia y la adolescencia como etapas vulnerables en las que chicos y chicas son susceptibles a interiorizar mitos sobre roles de género y VCM (Tabla 5). Además, aluden al patriarcado como principal responsable de la VCM y manifiestan la dificultad de la juventud para identificar factores estructurales de la VCM.

Los hombres como agentes clave en la prevención de la VCM

Las personas jóvenes participantes reconocieron la responsabilidad de los hombres y la necesidad de que ellos participen de forma activa en la prevención de la VCM. Aunque este discurso emerge con frecuencia en ambos sexos, es especialmente mayoritario entre los chicos. Los chicos proponen la concienciación a través de grupos de iguales. Los chicos involucrados en activismo, por su experiencia, hacen hincapié en el carácter informal de estos grupos (reuniones, talleres o charlas entre amigos), donde crear espacios de confianza entre hombres para compartir experiencias que permitan reconocer y cambiar comportamientos violentos normalizados e interiorizados (Tabla 6). Minoritariamente, algunas chicas también hacen referencia a los grupos de iguales entre hombres como estrategia, apoyándose en la idea de que entre ellos existe más confianza y escucha mutua (Tabla 6).

Tabla 6.

Códigos y citas textuales del repertorio interpretativo «Hombres como agentes clave en la prevención de la Violencia contra la Mujer (VCM)» (PositivMasc, 2019-2020)

Hombres como agentes de cambio«La prevención debe ser puesta en marcha por los hombres, debe ser trabajada por los hombres, hacia los hombres y por los hombres» (E.4, chico, 24 años) 
«No es solo una lucha de mujeres, también ellos tienen que participar» (E.13, chica, 20 años) 
«Pues a lo mejor hacer alguna charla entre hombres solo» (E.8, chico, 23 años) 
«Los chicos, yo creo que deberían de enseñarse entre sí que hay cosas que hacen que a lo mejor ellos ven normales, pero que no son normales, tipo los insultos o el machismo» (E.6, chica, 20 años) 
«En grupos cercanos, en grupos primarios, en grupos de amistades. Bueno, que surgiera iniciativa por parte de nosotros. Quizás parte de los grupos de más confianza que es donde hablas todo» (E.4, chico, 24 años) 
«Incluirlo en algún otro espacio en el que sí que participen estas personas de manera voluntaria, pongamos en un equipo de fútbol, en las sesiones que se hacen después del partido» (E.10, chico) 
El papel de la educación como base de la prevención de la VCM«Una educación feminista significaría más oportunidad para derrotar al machismo y para derrotar la violencia de género. Asignaturas específicas, talleres específicos» (E.4, chico, 24 años) 
«Las mujeres que han sido víctimas podrían ayudar explicando su situación, contando su historia, haciendo charlas en institutos, en colegios, en universidades, incluso en los barrios, en los centros culturales» (E.6, chica, 20 años) 
«Sería interesante que un propio agresor, que se haya dado cuenta de lo que estaba haciendo, y lo comparta» (E.10, chico) 
«Una educación feminista significaría más oportunidad para derrotar al machismo y para derrotar la violencia de género. Asignaturas específicas, talleres específicos» (E.4, chico, 24 años) 
«Creemos que el ámbito educativo es esencial para propiciar el cambio social al que nos hemos referido anteriormente» (E.23, mujer, ámbito del activismo LGTBIa
Necesidad de estrategias de prevención a nivel macrosocial«Desarrollar políticas públicas para atravesar el tema de género en todos los ambientes (...) Incrementar los presupuestos para trabajar con los hombres, pero sin disminuir la atención a las mujeres» (E.18, hombre profesional del ámbito de las nuevas masculinidades) 
«Más horas con ellos, aumentar la importancia que se da a este problema. Y trabajar más con ellos» (E.37, hombre profesional del ámbito de las nuevas masculinidades) 
Necesidad de cambios a nivel individual«Los chicos tienen que ser críticos con el comportamiento grupal, revisar cuáles son nuestros comportamientos, y de empatizar, y de preocuparnos por conocer cuál es la realidad de las mujeres» (E.30, hombre profesional del ámbito VCM) 
«Creo que es una grandísima responsabilidad individual buscarse otros modelos de masculinidad o buscar destrozar directamente la masculinidad y buscar otros modelos de género o destrozar el género» (E.33, mujer, ámbito de las nuevas masculinidades) 
a

LGTBI: colectivo de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales.

Chicos y chicas, de diferentes niveles educativos y de activismo, plantean la educación en igualdad de género desde la infancia como base para la prevención de la VCM. Se mencionan distintas formas de implementar la igualdad de género, como la creación de asignaturas específicas en el plan de estudios, así como talleres y charlas en las diferentes etapas educativas (colegios, institutos, universidades) o incluso en la comunidad (centros sociales de los barrios). Destacan la idea de acercar a las personas adolescentes y jóvenes a la realidad que rodea a la VCM desde experiencias reales mediante charlas y talleres impartidos por mujeres que han sido víctimas, o bien por hombres que han sido agresores, con la finalidad de sensibilizar a los chicos de la gravedad de estos actos (Tabla 6).

Entre los/las profesionales surge otra posición discursiva que alude a la responsabilidad individual de los hombres jóvenes. En concreto, refieren el proceso de deconstrucción de género y búsqueda de modelos de masculinidad positiva como estrategia clave en la prevención.

Otro discurso de los/las profesionales hace referencia a la necesidad de estrategias a nivel macro, como la implementación de políticas transversales en igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad. También reconocen la importancia de que las instituciones gubernamentales dediquen un mayor presupuesto económico a la prevención de la VCM (Tabla 6). Coinciden con las personas jóvenes en considerar la educación como un elemento fundamental en la prevención, y por ello creen necesario incrementar las horas de formación en igualdad de género en los centros socioeducativos.

Discusión

Nuestros resultados ponen de manifiesto que las personas jóvenes continúan identificando la imagen de VCM clásica con la violencia física y verbal en el ámbito privado o doméstico5,7,8. Coincidiendo con estudios previos7,12,13, el conjunto de jóvenes y profesionales señalan la responsabilidad de los medios de comunicación en que las violencias más extremas y graves sean las formas más visibles, entendiendo que son los principales canales de información de la población joven6,19.

En línea con la literatura, los/las profesionales participantes mencionan la dificultad que la juventud tiene para identificar casos de violencia psicológica, debido a que en las edades más tempranas es más frecuente la normalización, y que justifiquen y toleren ciertos comportamientos violentos6,9,14,20,21. Sin embargo, en este estudio, chicos y chicas dan cuenta de que la violencia psicológica hacia la pareja es el tipo de violencia más frecuente en su entorno cercano8.

En el discurso de las chicas se hizo referencia a formas de violencia más sutiles o microagresiones que, sin embargo, no se reconocieron en el discurso de jóvenes de otros contextos que formaron parte del proyecto PositivMasc22. El estudio de Bolton et al.22 menciona la normalización de las microagresiones entre la población joven puesto que en sus discursos minimizan y consideran estas violencias como «poco graves». En cambio, en nuestro estudio, las chicas, por sus propias experiencias personales, reconocen las microagresiones como inaceptables y gravemente perjudiciales.

Surge un repertorio, entre los/las informantes no participantes en activismo, que señala una bidireccionalidad en la perpetración de violencia en el ámbito de la pareja. Las investigaciones previas sugieren que durante los primeros noviazgos la violencia es utilizada como un mecanismo de resolución de los conflictos que surgen en la relación23-26; en concreto, los/las jóvenes aluden a la violencia psicológica de control como la forma más frecuente de violencia experimentada por los hombres en el ámbito de la pareja, al igual que en estudios previos27-29. Los/las profesionales, sin embargo, relacionan esta supuesta bidireccionalidad con la presencia de mitos negacionistas de la VCM entre la población joven, que evidencian la necesidad de reforzar la visibilidad de esta forma de violencia en campañas e intervenciones educativas30,31.

El conjunto de informantes señala la responsabilidad social de la VCM, identificando la influencia que los diferentes agentes sociales (familia, escuela, medios), a través de la educación, tienen en la perpetuación de la VCM. En este sentido, los/las profesionales señalan la importancia de intervenciones educativas orientadas a deconstruir los roles de género desde la infancia, porque atribuyen, como se ha hecho en otros estudios, el origen de la VCM a la denominada socialización diferencial3,32,33.

Al igual que se ha observado previamente34, los/las jóvenes ponen en valor la función clave que los hombres tienen en la prevención de la VCM. Los chicos aluden a la concienciación a través de grupos de iguales por el potencial de apoyo mutuo, que podría fomentarse mediante actividades formativas directamente dirigidas a ellos o que faciliten el trabajo en grupo entre chicos y entre chicas, de forma conjunta y separada.

Las personas jóvenes que participaron tenían en su mayoría un nivel educativo universitario (Tabla 1), por lo que no se encontraron diferencias representativas respecto al nivel educativo. Sin embargo, se encontraron diferencias en los discursos en función del nivel de activismo de los/las informantes, siendo mayor la concienciación ante la VCM en los/las involucrados/as en el movimiento feminista35.

El alcance de nuestros resultados puede limitarse a las características de nuestra muestra. A pesar de que llegamos a reunir una muestra diversa en términos de sexo, edad, tipo de profesionales y área de especialización, en futuras investigaciones cabría contemplar otras características como la territorialidad, la orientación sexual y la identidad de género, dada su importancia en los discursos sobre el tema abordado. Además, cabe tener en cuenta que la mayor parte de las personas jóvenes entrevistadas tenían un nivel educativo universitario, que puede haber influido en los discursos identificados, como así ha ocurrido previamente7,11. Aunque no se han utilizado otras técnicas de recogida de información para aumentar la credibilidad, se hizo uso de la triangulación de investigadores/as de diferentes perfiles y participantes en el diseño del protocolo, el guion, las entrevistas y el análisis.

Los resultados evidencian que la violencia física continúa siendo el tipo de VCM más reconocido por la población joven. Las chicas reconocen formas de VCM sutiles, indirectas y normalizadas en la vida cotidiana. Sin embargo, se hace patente que todavía siguen presentes en la juventud algunos mitos y creencias erróneas en torno a la VCM. Del discurso de los/las profesionales emerge la necesidad de crear planes educativos y campañas de sensibilización orientados a ampliar la información y desafiar estos mitos. Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de abordar la deconstrucción de los mitos de las relaciones de pareja, la VCM y los roles de género en el desarrollo de futuras estrategias de prevención del problema y promoción de la salud. También se evidencia la importancia de reforzar el papel de los hombres jóvenes como agentes de cambio desde estrategias comunitarias que trabajen en la promoción de actitudes y relaciones positivas e igualitarias.

Disponibilidad de bases de datos y material para réplica

Datos disponibles a petición a la autora de correspondencia.

¿Qué se sabe sobre el tema?

La Violencia contra la Mujer es un problema de Salud Pública que está alcanzando una mayor concienciación y visibilidad entre las personas jóvenes. Las creencias que los/las jóvenes tienen moldean sus actitudes ante la perpetuación y respuestas ante este problema.

¿Qué añade el estudio realizado a la literatura?

Las chicas identifican la frecuente exposición a violencias sutiles en su grupo de edad. Los/las jóvenes reconocen el papel que tienen los hombres en la prevención de la violencia contra la mujer.

¿Cuáles son las implicaciones de los resultados obtenidos?

Necesidad de intervenciones comunitarias con personas jóvenes dirigidas a ampliar su concienciación sobre Violencia contra la Mujer a través de grupos de iguales que promuevan la reflexión crítica.

Editora responsable del artículo

María del Mar García-Calvente.

Declaración de transparencia

La autora principal (garante responsable del manuscrito) afirma que este manuscrito es un reporte honesto, preciso y transparente del estudio que se remite a Gaceta Sanitaria, que no se han omitido aspectos importantes del estudio, y que las discrepancias del estudio según lo previsto (y, si son relevantes, registradas) se han explicado.

Contribuciones de autoría

C. Vives-Cases contribuyó con las ideas iniciales que dieron lugar a este estudio. E. Ríos-Alberta lideró el análisis de la información con la supervisión de C. Vives-Cases. Ambas autoras contribuyeron a la interpretación de los resultados. E. Ríos-Alberta lideró la redacción de los sucesivos borradores y C. Vives-Cases hizo contribuciones de relevancia hasta llegar a la versión final del manuscrito, que ambas autoras aprobaron y se hacen responsables de su contenido.

Agradecimientos

Las autoras desean expresar su agradecimiento a la población joven y los/las profesionales que participaron en el proyecto.

Financiación

Este trabajo formó parte del estudio europeo PositivMasc apoyado por GENDER NET Plus Co-Fund (número de referencia 2018-00968) y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España (Ref. PCI2019-103580).

Conflictos de intereses

Ninguno.

Apéndice
Material adicional

Se puede consultar material adicional a este artículo en su versión electrónica disponible en doi:10.1016/j.gaceta.2023.102320

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