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Jordi Colomer Mascaró: cirujano, gestor sanitario y referente de coherencia e integridad

Jordi Colomer Mascaró: surgeon, healthcare manager, and a benchmark of coherence and integrity
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Eduardo Gil-Carbóa,
Corresponding author
eduard.gil@csuc.cat

Autor para correspondencia.
, Pedro Barrios-Sánchezb
a Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya, Barcelona, España
b Servicio de Cirugía Oncológica, Hospital de Barcelona, Barcelona, España
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Jordi Colomer Mascaró desarrolló su trayectoria profesional desde una convicción profunda: la medicina es, ante todo, un compromiso con las personas. No entendía la profesión desde una visión idealizada, sino como una responsabilidad exigente, sustentada en el conocimiento riguroso, la autocrítica y una voluntad permanente de mejora.

Cursó los estudios de Medicina (Universidad Autónoma de Barcelona, 1971-1976) orientado hacia la traumatología, pero antes de finalizarlos optó por la cirugía. Realizó la residencia de cirugía en el Hospital Universitari de Bellvitge (1978-1982), especialidad a la que dedicó años intensos y prolíficos. Su ejercicio como cirujano se caracterizó por la proximidad y el respeto hacia el paciente, el rigor técnico, el sentido de la responsabilidad y una notable capacidad de trabajo. Desde sus primeros años de formación destacó por un rasgo que marcaría toda su carrera: la centralidad del paciente en el proceso asistencial.

Siendo aún joven, amplió su mirada más allá del ámbito estrictamente clínico. Entendía que la medicina no se ejerce en el vacío, sino en un contexto social, organizativo y económico que exige una comprensión amplia y una mirada sistémica, que trasciende el mero reto de «vencer la enfermedad». Para él, la accesibilidad, la seguridad del paciente y la sostenibilidad del sistema no eran consignas retóricas, sino principios irrenunciables. Los defendió con firmeza frente al tacticismo y las soluciones cortoplacistas, y los convirtió en ejes de su actuación allí donde asumió responsabilidades directivas.

Orientó la gestión sanitaria con hechos —no solo con discursos—, concibiendo el sistema como un instrumento al servicio del paciente. Fue impulsor de la Cirugía Mayor Ambulatoria en Cataluña en el Hospital de Viladecans (1989-1993) y promovió su desarrollo mediante programas formativos, jornadas científicas y estrategias organizativas que contribuyeron de manera decisiva a su extensión en el conjunto del sistema sanitario español. Esta apuesta se produjo en un contexto de resistencia al cambio, en el que la hospitalización convencional prolongada constituía el modelo predominante. Su capacidad anticipatoria y su visión estratégica marcaron de forma significativa esta etapa de modernización organizativa.

A lo largo de su trayectoria dirigió instituciones sanitarias de elevada complejidad, entre ellas el Consorci Sanitari del Maresme Hospital de Mataró (1993-1998), el Hospital Universitario Vall d’Hebron (1999-2004), las fundaciones del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (2004-2007) y el grupo sanitario Sagessa–Hospital de Reus (2013-2016). En todas promovió procesos de reorganización, planificación estratégica y modernización estructural, con una visión integradora que combinaba calidad asistencial, orientación al paciente y sostenibilidad económica. Desde 2020 hasta su fallecimiento ejerció funciones directivas en ICATME Servicios Médicos, vinculado al Hospital Universitario Dexeus de Barcelona.

Fue, además de los cargos anteriores, subdirector asistencial del Institut Català de la Salut (1986-1989), profesor asociado y director del máster de Gestión Clínica en la Universidad Oberta de Catalunya, y consultor asesor en gestión sanitaria.

Defensor comprometido de la medicina basada en la evidencia, no se dejaba arrastrar por narrativas atractivas si no estaban sustentadas en datos sólidos. Para él, la solidez científica no era una opción, sino una responsabilidad ética inherente al ejercicio profesional.

Su amplio conocimiento del sistema sanitario, en su dimensión tanto clínica como organizativa, le convirtió en un referente para numerosos profesionales.

Complementó su labor asistencial y directiva con una participación activa en el ámbito científico y formativo: fue organizador y colaborador habitual en congresos de gestión clínica y medicina basada en la evidencia, y miembro de diversas sociedades y comisiones científicas.

En el ámbito humanitario, participó activamente en distintas iniciativas y organizaciones, como Open Arms y Arrels, siempre desde la discreción y el compromiso personal, sin protagonismos.

Jordi Colomer Mascaró fue, ante todo, un profesional de acción, guiado por unos principios sólidos cultivados desde la reflexión. Tenía definidas con claridad sus «líneas rojas», vinculadas a convicciones que defendía con determinación.

Su generosidad intelectual le convirtió en maestro para quienes tuvieron la oportunidad de trabajar a su lado.

Pese a sus numerosos logros, mantuvo siempre una actitud humilde y transmitía conocimiento desde el ejemplo, con naturalidad y rigor.

En el plano personal, era austero en las formas y profundamente íntegro.

Con la pérdida de Jordi Colomer Mascaró, la salud pública y la gestión sanitaria pierden un intachable profesional y un referente de coherencia entre pensamiento, acción y valores. Sin embargo, su legado permanece: una forma de entender la medicina y la organización sanitaria desde el rigor, la humanidad y el compromiso con el sistema público.

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