El burnout en atención primaria y en médicos del Sistema Nacional de Salud ya no puede considerarse un fenómeno aislado: uno de cada cuatro médicos en España presenta este síndrome1,2, con prevalencias especialmente elevadas en atención primaria1.
La evidencia disponible muestra una notable variabilidad entre estudios. Esta heterogeneidad, aparte de las diferencias metodológicas, probablemente también refleja diferencias contextuales y organizativas entre las entidades y los territorios analizados, lo que dificulta la comparación directa de las estimaciones de prevalencia1.
Más allá de la medición del fenómeno, se ha señalado que el agotamiento profesional en atención primaria debe interpretarse además en relación con factores estructurales del sistema sanitario, como la sobrecarga asistencial, la presión organizativa y las condiciones de trabajo3. En este sentido, el burnout no puede entenderse solo como un problema individual, sino también como un indicador de tensiones organizativas en el propio sistema sanitario, un aspecto a considerar al enfrentar los posibles abordajes para su reducción.
Asimismo, la literatura sugiere que el burnout podría tener consecuencias relevantes para la salud de los profesionales sanitarios y su desempeño profesional4,5, y también potenciales efectos sobre la seguridad del paciente y el funcionamiento de los sistemas sanitarios3.
En conjunto, la magnitud del fenómeno y su persistencia en distintos estudios, en diferentes momentos y contextos, sugieren la conveniencia de reforzar la vigilancia del burnout en atención primaria y avanzar en estrategias organizativas orientadas a su prevención.
Contribuciones de autoríaE. Carrasco-Jiménez es el único autor de la carta.
FinanciaciónNinguna.
Conflictos de interesesNinguno.









